LA MURALLA TOMA PARTIDO POR NUESTRAS RAÍCES.

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14 de enero de 2010

Temas de discusión VII

En las vísperas y luego en el transcurso de la II guerra mundial, al interrumpirse buena parte de las importaciones que habitualmente llegaban desde las metrópolis imperiales, pues éstas estaban abocadas a la fabricación de material bélico y mercadería para el consumo interno de sus propios países, produjo en nuestro país, un incremento muy importante de la producción nacional y, por consiguiente del desarrollo industrial.

Este fenómeno trajo profundas consecuencias respecto a la conformación de la clase obrera. Por un lado se había cerrado la inmigración que era la característica de los 3 decenos anteriores, esto permitió que la clase obrera industrial se encontrara en un casi pleno empleo, lo que a su vez determina la afluencia de masas de trabajadores rurales (mas pobres y oprimidos) a los centros urbanos en busca de trabajo y con el sueño de una vida digna.

Por su parte, la burguesía estaba en crisis, ya que ésta industrialización del país hacía perder hegemonía a la tradicional oligarquía burguesa terrateniente (latifundistas, grupos financieros, etc.) históricamente asociados a los intereses anglo-norteamericanos, y ésta hegemonía estaba pasando a manos de la burguesía industrial que se encontraba en plena expansión.

Por otro parte, si bien la C.G.T. seguía en crecimiento, su dirección estaba enfrentada con el sector del Partido Comunista que crecía alimentado por los conflictos obreros del momento. El gremio de la construcción, recién luego de la gran huelga de la década del 30 empieza a organizarse seriamente como un sindicato de lucha, aunque no lograban hacerlo todavía otros gremios importantes en ese momento como el del azúcar y los rurales.

A fines de 1942, la C.G.T. se divide, una fracción liderada por Domenech y la otra por una coalición de socialistas y comunistas. También seguía existiendo la USA, pero por fuera de la C.G.T. encabezada por Gay, que luego fue co-fundador del Partido Laborista.

El desarrollo de la II guerra mundial, también afectaba ideológicamente a los grupos de poder. Por una parte la creciente burguesía industrial, veía la posibilidad de desprenderse de la dependencia de los centros mundiales de poder, ya que éstos tenían sus energías puestas fundamentalmente en la cuestión bélica, que le redituaba grandes ganancias. A su vez la oficialidad militar en nuestro país, en su mayoría estaba deslumbrada por el avance en esos tiempos, de las fuerzas de Hitler, al que suponían seguro ganador de la guerra, a la vez que parte de ella estaba ligada al sector industrial por la participación de Fabricaciones Militares.

Toda esta crisis de intereses, desemboca en el golpe de estado del 4 de junio de l 943, gestado por los enfrentamientos entre las tradicionales clases dominantes y la burguesía industrial. Entre la oficialidad que acompañaba y apoyaba al sector industrial, se hallaba el coronel Perón, quien estaba convencido de que solo ganando para su causa a la clase obrera podría garantizarse el éxito, con ese fin organiza su plan donde se otorgaba mejores reales a la clase trabajadora, junto con un discurso que contemplaba algunas reivindicaciones de soberanía nacional.

Antes de la creación de la Secretaría de Trabajo, Perón empezó a realizar gestiones para lograr el levantamiento de la huelga de los obreros de la carne, que exigían la libertad de su dirigente J. Peter de extracción comunista y un aumento de salarios. Este hecho le permitió comprobar decrepitud e ineficiencia del Departamento Nacional del Trabajo, así lo dijo en la Bolsa de Comercio de Buenos. Aires, el 25 de Agosto de 44 “…con un organismo desprestigiado, no solamente se perjudica a la clase trabajadora, sino que es el germen del levantamiento de las masas…”, eso le dio la idea de crear la Secretaría de Trabajo y Previsión, que al cumplir un año esta Secretaría, se habían obtenido el congelamiento de los arrendamientos rurales, vacaciones pagas, estabilidad laboral en el empleo. Con estos objetivos cumplidos , Perón buscaba lograr un movimiento sindical fuerte, basado en la conciliación de clases y subordinado al Estado. Pronto el desfile de sindicalistas por el despacho de Perón se hizo incesante, dirigentes de todo pelaje recurrían a Perón a fin de lograr el apoyo de éste en sus gremios o los dirigentes de la C.G.T. para perjudicar a los sindicatos díscolos, buscando lograr que desde la secretaría se apoye la creación de sindicatos paralelos a fin de eliminar la oposición. También se promocionaban a dirigentes como Cipriano Reyes que en el gremio de la carne logra desplazar a Peter.

En 1950, la coyuntura económica mundial favorable a la economía argentina llega a su fin, con el reordenamiento, por parte de los países europeos de sus economías regionales. También en la Argentina, las burguesías que habían estado enfrentadas (industrial y agrícola ganadera), se encontraban en plena recomposición, a fin de no perder terreno frente al avance del poder de los sindicatos y aprovechando que Perón retrocede mostrando su real contenido de clase, comenzando a acentuar la explotación de la clase obrera (plan económico del 51’, Congreso de la Productividad) y a realizar concesiones con el imperialismo impensadas hasta ese momento (misión Cereijo en 1950, ley de radicación de capitales extranjeros, contratos petroleros), en su discurso del Teatro Colon de 1953 Perón afirma lo que era de conocimiento general, ya no expropiará los grandes latifundios.

Desde 1946 al 49 se desarrollan en nuestro país, grandes huelgas, entre las mas importantes están la de los azucareros, ferroviarios, los obreros de la carne y los gráficos. La huelga de los ingenios de 1949, fue reprimida y el gremio de FOTIA disuelto, por la actitud de independencia de sus componentes, que no aceptaban el sometimiento al Estado que trataba de imponer la C.G.T. Lo mismo había ocurrido con la Asociación Obrera Textil, intervenida en 1947, también con la Unión Obrera Metalúrgica, la Federación Gráfica Bonaerense y los portuarios.

A fines de 1950, los ferroviarios comienzas a exigir aumento de salarios. La dirección del gremio se niega a aceptar el mandato de las bases de plantear un plan de lucha en caso de que le gobierno no aceptara el pliego de exigencias, las bases se declaran en huelga y ésta se declara ilegal, pero la huelga sigue adelante. La propia Eva D. de Perón sale a recorrer las estaciones y talleres ferroviarios para tratar de convencer a los trabajadores, ante el fracaso del intento, Perón convoca a la C.G.T. y comunica que movilizará militarmente a los trabajadores ferroviarios. El 24 de enero la Policía asalta centenares de casas de los activistas procediendo a su detención. La huelga fue quebrada, muchos ferroviarios fueron cesanteados y encarcelados.

En 1954, los metalúrgicos, por medio de asambleas de base, que empiezan a realizarse en cada taller y fábrica, luego en la calle, posteriormente en la puerta del gremio y finalmente en la Plaza Martín Fierro, en presencia de 30.000 obreros, deciden darse su propia dirección de lucha, ante la negativa de la dirección de la U.O.M. de ponerse al frente de los reclamos, y deciden formar un Comité de Huelga Central, basado en Comités de Huelga por establecimiento, con asambleas permanentes y debates horizontales . Esta vez la huelga no pudo ser quebrada, a pesar de la represión que llevó a la cárcel a muchos activistas obreros.

La contradicción del peronismo, de ser un movimiento con una ideología burguesa, y con una fuerte participación obrera, lo fue llevando a situaciones de inevitables enfrentamientos de intereses que en 1955 fue aprovechado por el golpismo, con los resultados que conocemos.

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