LA MURALLA TOMA PARTIDO POR NUESTRAS RAÍCES.

POR LAS VOCES PROHIBIDAS EN LAS PÁGINAS DE LA HISTORIA OFICIAL.

POR LA MEMORIA ACTIVA, POR UNA JUSTICIA POPULAR Y SOCIAL.

LA MURALLA TOMA PARTIDO POR LOS VERDADEROS REFERENTES

QUE LUCHARON Y LUCHAN POR UNA HUMANIDAD MEJOR.

LA MURALLA TOMA PARTIDO POR NUESTRA GENTE, COMPROMETIDA Y SOLIDARIA.



31 de diciembre de 2009

Borda XVI



De tanto estar rodeado de locura, dentro del hospicio y fuera de él, uno, con los pocos elementos que la naturaleza de ha dado, trata, en vano intento, de reflexionar sobre el porqué de las actitudes humanas, y mire, nunca se sabe para donde se le va a disparar la mente. Me preguntaba si no es mejor, en algunas circunstancias, escaparse de la realidad para no ver lo horripilante, cuando lo que tenemos frente a nosotros nos desborda, nos aplasta de una manera que no nos deja salida, en algún momento uno piensa que es mejor no pensar, y se crea un mundo ficticio, lleno de ilusiones, de fantasmas, que a veces no es mejor que el real, pero al menos de esa forma no tenemos conciencia de lo que pasa a nuestra alrededor y preferimos eso.

Otra forma de escaparle al horror debe ser mimetizarse con él y al estar adentro no debemos plantearnos hacer frente a nuestra realidad, al no tomar distancia nos parece que es lo normal, nos encerramos en ese mundo y sentimos que no existe otro, por lo tanto, no debemos plantearnos nada. Si es como me dijo Alicia, una psicóloga amiga mía, que somos el resultado de nuestro entorno y que cargaremos, de alguna manera, con la mochila que nos dejaron nuestros padres, y que algunos pagaremos menos y otros mas, o como decía el gallego barbudo en los años 30' que somos nosotros y nuestra circunstancia, yo me preguntaba que deberíamos hacer para que nuestros hijos no lleven esa maldición encima, y no encuentro la solución, vaya destino que les espera...

No quisiera pensar en ese maniqueísmo de que solo hay dos caminos, o escaparse de la realidad y quedar loco para no ver lo aberrante o mimetizarse con ese horror para no tener que pensar. ¿serán dos formas que buscan el mismo objetivo? . Un hijo de Jorge Rafael Videla murió esquizofrénico en el hospicio de Montes de Oca, el otro se hizo militar, vaya destino...

30 de diciembre de 2009

Borda XV



El es un tipo muy singular, maneja con facilidad una cantidad de vocablos médicos y psicoanalíticos que sorprende. Regordete, casi calvo, y los pocos pelos que le nacen al costado, demasiado blancos para su edad, los deja crecer libremente, y todo eso le da un aspecto medio estrafalario, porque no tiene lo que generalmente llamamos 'cara de loco', aunque tampoco de demasiado cuerdo, se mantiene informado, lee los diarios cada vez que puede y escribe unas poesías que jamás me animé a leerlas en voz alta por lo difíciles que son, aunque al comentárselo, me contestó "...de ninguna manera..." y acto seguido recitó varias a una velocidad que me dejó pasmado. Esas poesías son su medio de vida, las comercializa a un peso cada una por los pasillos del hospital, para solventarse sus necesidades básicas, yo me convertí, con el tiempo, en su principal cliente, porque al ver que las que no podía vender las tiraba, me pareció que ese trabajo merecía un mejor destino que el tacho de basura y terminaba comprándole varias, hoy tengo algunas decenas de ellas y no las tiro, siempre pienso que en algún momento saldrá la oportunidad de darlas a conocer de alguna manera.
Al tiempo de charlar con él, sucedió que estábamos programando un festival dentro del hospital para reunir dinero que nos era imprescindible para la compra de casettes necesarios para reproducir los programas de Radio Babel (usábamos 2 docenas por sábado), y otras cosas, al enterarse José María me dijo que se ofrecía para tocar la guitarra, cosa que yo ignoraba que sabía hacer, luego supe que hasta tiene alumnos que vienen al hospital para aprender con él. Llegado el día, subió al escenario con una seguridad que solo puede tener un profesional o un inconciente, él pertenecía al grupo de los primeros. Acompañó con soltura a cuantos se animaron a cantar y hasta se puso a 'zapar' con un grupo que había venido a tocar llamado Karamelo Santo, que lo invitaron a tocar con ellos. Lleno de energía y entusiasmo, charla animadamente con todos los visitantes. Sé que tiene un hermano y que sus padres le dejaron un departamento de 1 ambiente frente al Parque Sarmiento, donde él va a dormir de vez en cuando. No habla mucho de su vida, la política nacional, la poesía y la música son sus temas preferidos, y cuando puede, trata de ayudar a los otros internos. Es en realidad un buen tipo.

A José María Cabrera



APOPLÉTICO MENTAL
(Cuartetos de apoplejía)

ATAQUE APOPLÉTICO A LA CABEZA
ES ACCIDENTE CEREBROVASCULAR
AVANCE ULTERIOR HACIA LA REAL MUERTE
EN LA EMBOLIA APOPLÉTICA CEREBRAL

NO IRRIGA SANGRE EL CEREBRO TRABADO
HEMORRAGIAS POR ARTERIAS QUEBRADAS
EN UNA ARTERIA GRUESA, UN CUÁGULO
SE SUELTA, Y TAPA UN VASO SANGUÍNEO.

EN EL SECTOR CEREBRAL CON DESCONTROL
MUCHA SANGRE OBSTRUYE SECCIÓN ARTERIAL
REPENTIZANDO PRESIÓN - TROMBOSIS
DANDO MAREOS, PERDIDA DE EQUILIBRIO

TOMAR RADIOGRAFÍAS DE ARTERIAS,
ES ANGLIOGRAFíA PARA SALVACIÓN
DE ESA VICTIMA, CON LA CIRUGÍA
QUE LE HA DEVUELTO LA VIDA Y UN DOCTOR.

José María Cabrera

29 de diciembre de 2009

Borda XIV



Solo él podía haber fundado esa Radio, como Psicólogo Social, nunca se dedicó a 'interpretar el inconciente colectivo', lo de Andrés eran los márgenes, caminar al borde del precipicio, alguna vez me contó que, cuando empezó a visitar el hospital, quiso integrarse a la otra radio, si, ésa tan promocionada, pero su carácter no le permitió aceptar las condiciones que le imponía la institución, los límites del sistema no eran sus límites, eso de tener 'libertad' solamente para hablar de futbol, de mujeres, hacer chistes y comentar algunos programas de televisión cuando a su alrededor todo es miseria, mal trato y corrupción, no lo podía soportar, y cuando intentó abordar esos temas...se tuvo que ir.
Así nació, en el fondo del Hospital Radio Babel, el último bastión de resistencia del Borda, y claro, los internos se fueron acercando, tenían mucho que decir, y con el tiempo nos fuimos arrimando muchos de los que tratábamos de aliviarle, aunque mas no sea un poco, los pesares a los internos, tratando que, al menos, los fines de semana fueran distintos.
Con el tiempo y bajo su dirección, los programas los reproducíamos en casettes y los enviábamos en varias radios FM de Capital, luego empezaron a llamarnos otros programas de otras radios y debimos multiplicar las reproducciones, luego empezamos a enviarlas a radios del interior y hasta posteriormente pasaban el programa en Radio Rebelde en la isla de Cuba. Eso parece que fue demasiado para la dirección del hospital, su director Dr. Miguel Angel Materazzi, manejándose como en tiempos de la dictadura, llamó al cuerpo de infantería de la policía y nos hizo sacar por la fuerza, destrozando instalaciones y material.
El y yo (como secretario de prensa de Radio Babel), entrábamos igual en horario de visita mezclados con los familiares de los internos, nos reuníamos en el fondo, tras los árboles con algunos internos y logramos hacer algunos programas 'clandestinos', luego, conciente del peligro de represalias que podían sufrir los internos por parte de la dirección por participar, decidió dar por finalizada las ediciones.
Luego de varios años, volví al hospital a visitar a los internos y ellos me preguntaban por Andrés, no quise decirles que había fallecido, porque prefiero que lo recuerden vivo como lo recuerdo yo, peleando por sus convicciones.

A Andrés Mouratian
Fundador y Director de Radio Babel

28 de diciembre de 2009

Borda XIII




A veces parece que no está en el grupo, que ese sábado no vino, o que se hizo invisible, pero si alguien necesita algo aparece de la nada, con su sonrisa, con su voz tenue, con su presencia, cubriendo lugares que a nosotros no se nos ocurría que eran necesarios. Reparte la ropa que se consiguió durante la semana, no se olvida de una bufanda que le pidió un interno la semana anterior y que ella consigue de alguna manera, cuida que cada uno de los internos reciba su merienda que les preparamos entre todos, ser las acerca a quienes no pueden caminar, y además coordina un taller de artesanías que ella creó, y donde, sábado a sábado, en una mesa que instala en el medio del parque, rodeada de enfermos, les enseña a hacer trabajos manuales, los mismos trabajos que alguna vez fueron expuestos en el Centro Cultural Sur, aunque lo suyo no es la estridencia, no es su objetivo hacer artistas, solo quiere que los internos sepan que pueden expresarse a través de sus trabajos y que sus manos vuelvan a ser útiles como alguna vez lo fueron, y donde logró, entre otras cosas, que un interno que hacía años había perdido el habla vuelva a comunicarse, pero solo lo hace con ella, en su taller de artesanía, confiando quizás en alguien que al igual que él, habla solamente lo imprescindible. Recuerdo que estaba a su lado cuando él, al terminar un trabajo que ella le enseñaba, le preguntó "...así está bien?...", y ella, con naturalidad le contestó "...Si, quedó muy lindo..." le sonrió y no le hizo preguntas. Nunca se jactó de eso, algo que ni los profesionales del hospital habían logrado, porque ella, mi mujer, es así.

A María del Carmen

27 de diciembre de 2009

Borda XII



RADIO BABEL (1998)

Radio Babel fue una experiencia inédita dentro de las psiquiatría argentina, un mojón en el camino al que no se le podía dejar atrás sin que se sintiera que algo se había modificado dentro de uno. A partir de allí cada uno elegía el camino, o se quedaba a luchar o se convertía en cómplice..., esa era la sensación que todos sentíamos.
No era facil llegar hasta donde funcionaba radio babel, en los patios del fondo del Hospital Borda.
Había que pasar por unos pasillos donde docenas de hombres en estado de semi-abandono, y con la mirada vidriosa a causa de las dosis de medicamentos a que son sometidos, se abalanzaban sobre el "de afuera" pidiéndole algo de comer, cigarrillos, algo de ropa o rogando que alguien se interese por sus expedientes judiciales para poder salir en libertad.
Cuando lográbamos sortear ese 'filtro' repartiendo lo poco que podíamos juntar durante la semana o explicando que no teníamos nada mas que repartir, recién llegábamos al medio de un patio, para armar los equipos y empezar a desarrollar el programa semanal de los sábados.
Los internos se acercaban, rodeándonos, ansiosos por contarnos sus experiencias de la semana, para denunciar los golpes que recibían, los electroshocks que les aplicaban, las violaciones a los recién llegados, las pulgas en las camas que no los dejaban dormir, las ratas que se pasean por todo el hospital con una impunidad que mas que un genocida argentino se las envidiaría.
Contaban 'al aire', como había compañeros en ese infierno que estaban encadenados a las camas, sin comida ni atención, y toda la gama de perversiones que uno escucha de los sobrevivientes de los campos de concentración de nuestro país, pero claro...esto sucede en 1998, a 20 cuadras de la Casa de gobierno, a casi igual distancia del Congreso Nacional, en plena democracia y funcionando una secretaría de Derechos Humanos...
Radio Babel fue la única que puso en el aire, a través de 20 repetidoras y en forma sistemática, las denuncias durante los 12 años que funcionó.
A nadie le importa los enfermos, a los hipócritas solo les interesa los votos, no los votantes y mucho menos los internos de un hospital que jamás votarán. No quieren que les ensuciemos el camino alfombrado al primer mundo, al cual la mayoría de nosotros no tendremos acceso (y no saben que ellos tampoco). Para nosotros nos tienen reservado el desempleo, el cierre de escuelas, la marginalidad, y el abandono de nuestros viejos jubilados y nuestros enfermos.

Nota del autor: Radio Babel fue levantada por la Guardia de Infantería, sus equipos rotos y los participantes apaleados por pedido del Director del Hospital Dr. Miguel Angel Matterazzi. en abril de 1988.

26 de diciembre de 2009

Borda XI


LA REQUISA

Una de las características que tiene esta prisión (quien esto escribe sabe que todas), es que nunca se sabe que va a suceder dentro de 10 minutos. La incertidumbre es la norma, y, si en una cárcel común esto provoca angustia, en una prisión para psicóticos y alterados mentales como es la '20', puede llevar al agravamiento en la salud de los internos.
A las 21 se apaga la luz y la orden es dormirse, pero cuando a las 2 ó 3 de la mañana se escucha un griterío infernal, seguido de insultos, patadas y los aterradores golpes de los bastones sobre los barrotes de las celdas, sabemos que esa noche...HAY REQUISA.
"...Se abre la reja de un golpe, entra un guardia y nos patea para que nos levantemos, sin importarle que muchos estamos medicados para poder dormir y con ese despertar violento nos puede sobrevenir una crisis, pero no les importa, total saben que después algún medico la adjudicará a nuestro estado psíquico y no a esa agresividad..."(Daniel).
"...Aunque estamos semidesnudos, nos hacen poner en posición de firmes en la puerta de la celda, mirando hacia afuera y sin girar la cabeza, pues, a quien lo intente, un bastonazo en las costillas lo hará recapacitar. En pleno invierno, el piso de baldosas heladas y el pasillo con sus ventanas rotas nos bajarán la temperatura de la celda que es fría a casi inhumana, nuestros oídos escuchan como, a nuestras espaldas, un grupo de hombres uniformados nos tirarán nuestra poquitas cosas al piso, las patearán hacia un rincón, rompiendo varias de ellas, desordenando todo, la poca yerba, el azúcar, sal y otros enceres quedarán diseminados por el piso y entre las cobijas de la cama. Las camperas (el que la tiene) las descoserán de un tirón para buscar en las costuras, al igual que los pantalones y otras ropas gruesas, nos arrancarán las hojas de algún cuaderno donde estábamos escribiendo alguna carta y luego de arrugarla también irá a parar al rincón de las cosas 'requisadas'..."(José).
"...Todo eso en medio de insultos y amenazas de lo que nos pasará si encuentran drogas o armas, (puntas hechas con tenedores, etc.)..."(Daniel).
"...A la media hora todo parece terminar, al menos para ellos, nosotros debemos ponernos a coser nuevamente los pantalones que ellos nos rompieron, sino a la mañana no tendremos qué ponernos, sacudir las colchas con yerbas, azúcar etc., luego limpiar un poco el piso para no hacerles mas fácil la vida a las cucarachas y además, ¿para que acostarse? si los gritos y llantos de otros internos a los que les sobrevino una crisis de nervios a raíz del operativo no nos dejarán dormir..."(Gerardo).
"...Todo esto forma parte de un proyecto muy perverso que tiene por objetivo quitarnos lo poco que nos queda como individuos, es la forma de decirnos que no tenemos derecho a la privacidad, ni siquiera a la correspondencia personal. Es decirnos que hacen con nuestros días y nuestras noches lo que se les da la gana, porque para ellos no somos humanos..."(Luis).
El argumento fundamental de la requisa es buscar droga en las celdas, argumento falaz e hipócrita, porque aunque nadie lo quiere decir, aunque todos los jefes del penal lo sepan y asuman esa actitud de silencio cómplice, hay una verdad incontrastable que encontré escrita en la pared de un baño "AQUI LA DROGA VIAJA UNIFORMADA".

25 de diciembre de 2009

Borda X

Cuando un enfermero o un médico quiere amenazar a un interno en el Borda, le dice que lo va a mandar a la "20", la Unidad Carcelaria para Enfermos Mentales agresivos y peligrosos que funciona dentro del hospital. Siempre quisimos saber si las siniestras historias que de allí se contaban eran ciertas.Ingresar en ella no es fácil, nos llevó cuatro meses de lidiar con la burocracia oficial (dos reuniones con una asistente social, una con el jefe de seguridad, una con el subdirector), agregando a todo esto notas y otros trámites que no mencionaremos para no agotar al lector.Obtenido el permiso, y luego de pasar por una requisa humillante, de atravesar controles, de estar en todo momento bajo la mirada inquisidora de guardiacárceles armados y previo hacernos cargo por escrito de lo que pudiera sucedernos (nos acordábamos del film 'El silencio de los inocentes'), para luego comprobar que quienes sí nos atacaban sin piedad no eran los internos, sino los piojos, liendres y otras especies que allí no corren riesgo de extinción, y llegábamos hasta donde se encuentran los internos, que allí se convierten en subhumanos.Ver los calabozos ('buzones' en la jerga tumbera), unos habitáculos de dos metros por uno, con una cama de cemento y algo que en algún momento fue un colchón, como todo mobiliario, sin luz, casi sin aire y sin posibilidad de hablar con otro ser humano durante días (uno no puede dejar de recordar los testimonios de los sobrevivientes de la ESMA), el sitio es sobrecogedor, el olor es insoportable, las paredes salpicadas con sangre y orín, por las crisis de algunos internos, son un espectáculo dantesco, pero sin embargo, los enfermos nos reciben con una sonrisa de agradecimiento. En ese momento uno empieza a sentir -sentimiento que hasta hoy no nos abandona- que debemos hacer algo por esos SERES HUMANOS (¿es necesario remarcarlo?), para no convertirse en cómplice de este genocidio (¡otro mas!) que se está llevando a cabo a tres cuadras de la estación Constitución y en estado de derecho.Mientras preparamos el mate que llevamos, nos enteramos que el 70% de losa internos tiene SIDA, que no reciben atención médica y es en ese momento que nos dimos cuenta que la mateada iba a ser larga. Ingenuamente les preguntamos por los controles que periódicamente hace la Comisión de Derechos Humanos del Ministerio y nos enteramos como 'funciona' esa Comisión. Llegan a los pabellones acompañados por el jefe de seguridad del penal, sabiendo que su presencia inhibirá a los internos de hacer denuncias de golpes, atropellos, inyecciones de agua, etc. a que son sometidos, pues aquel que se atreva a denunciar, cuando se retira la comisión pagará muy caro su atrevimiento y además su denuncia probablemente se perderá en alguna oficina administrativa y todo el sistema seguirá funcionando sin contradecir el autoadhesivo que está en la guardia "LOS ARGENTINOS SOMOS DERECHOS Y HUMANOS".

24 de diciembre de 2009

Borda IX


Desde chico le había gustado escribir, su prosa era clara y sin pretensiones de sofisticación. Era esa clase de hombres que sostenía que el arte debía tener un motivo mas elevado que lo justifique. Si!!, debía ser un arte de masas para poder llamarse ARTE.Cuando empezó a militar en el campo popular, eran sus escritos los que sobresalían en las revistas y los panfletos que editaban los compañeros. Al llegar la dictadura sigue editando, pero su literatura toma ahora la idea del poeta cubano Nicolás Guillen y levanta una muralla entre "los Ellos" y "los Nosotros", todos sus lectores entendíamos a quienes se refería, esas botas que entraban a los barrios humildes a secuestrar y matar, esos borceguíes tristemente célebres que ingresan a las Universidades y a los Sindicatos para llevarse a los militantes mas lúcidos, eran definitivamente 'los ellos', y del otro lado de la muralla ubicaba a 'los nosotros', los obreros , los estudiantes, los marginados.

Cuando lo secuestran no se sorprende, su actitud de intelectual encolumnado junto a la clase trabajadora hermanaba su destino al de miles de militantes que estaban desapareciendo.

En el chupadero donde es recluido conoce la tortura en sus formas mas sádicas, durante el día es picaneado salvajemente, y por la tarde, con la vieja táctica que usa la represión para quebrar y desestabilizar la sensibilidad de los luchadores, un 'doctor', trata de sacarle información tratando de que crea que está de su lado con el consabido argumento "...pero don Héctor, una persona con su talento no puede estar aquí, si Ud. colabora con nosotros, yo le prometo que nadie sabrá que habló...", pero esos imbéciles no saben frente a quien están, al ver su cuerpo deteriorado por la tortura creen que el espíritu de ese militante también lo estaba, pero no se entrega. Al tiempo, en una sesión de tortura, empieza a balbucear lo que parece una incoherencia (los 'nosotros' sabemos que no lo era), se le escucha decir "...los 'ellos están condenados...los ellos están condenados...", repitiendo esa frase hasta desfallecer, el médico que lo revisa decreta que se volvió loco y lo mandan a otro 'chupadero' de características similares...el Borda.

Allí conoce la otra tortura, el electroshock, el empastillamiento, el aislamiento prolongado en la cárcel del hospital, siempre custodiado por un sargento, que luego de ser su carcelero fue dado de baja, deambula alcohólico por el puerto de Buenos Aires y finalmente lo llevan al Borda, pero esta vez en calidad de interno. En su semi delirio, donde me decía que se llamaba Juan Salvio, (como el personaje de El Eternauta) me contaba como gozaba al torturar a 'Don Héctor' como él lo llamaba, y como al final termina encariñándose con 'su' preso, hasta que un día apartece un grupo de tareas y se lleva al detenido para que desparezca definitivamente. Pero una vez mas se equivocaron EL ETERNAUTA SIGUE ENTRE 'LOS NOSOTROS'.


A Héctor Oesterherld
Apareció muerto por la dictadura en el puente 12 de Ezeiza

23 de diciembre de 2009

Borda VIII

"La impunidad es una enfermedad contagiosa", me dijo alguna vez un interno del Borda, basta usar un uniforme para que cualquiera se crea con derecho sobre la vida de los demás.
La Gringa, como todos la conocen, fue internada en el Hospital Braulio Moyano acusada de insanía por un juez que no la había visto mas de una vez en su vida, y al que no le importó que aún no había cumplido los 20 años de edad. Rubia, alta y agraciada, fue violada por el enfermero al poco tiempo de ingresar al manicomio. No contento con su bajeza, y al ver que otros enfermeros lo envidiaban, vio la posibilidad de "alquilarla" y ganar dinero. Así fue como al poco tiempo empleados administrativos, peones de limpieza y hasta algún custodio del hospital se metía en el 'office' del enfermero para, a cambio de unas monedas, abusar de ella.
Luego de unos años sucedió algo que cambió esa vida de humillaciones, conoce el amor y por primera vez siente que dos brazos fuertes y protectores le daban el calor y el afecto que nunca había sentido y le escribe a su hombre las cartas de amor mas puras que su corazón le dicta, aunque la distancia que lo separa era solamente el muro entre el Moyano y el Borda, donde él estaba internado.
Cuando su angustia de mujer estalla, le cuenta lo que estaba sucediendo y las vejaciones a las que era sometida. El le promete y se promete que nunca mas le va a suceder.
Cuando el enfermero violador aparece muerto en un galpón del hospital todos lo indicios conducen a ese hombre que mil veces había denunciado la situación, pero los mismos que se negaron a escucharlo, no dudan en condenarlo y no faltó un médico quien se apresura a declararlo violento y peligroso y ordena que se le practique una lobotomía, para asegurarse que no va a seguir denunciando. La hipocresía burocrática se había puesto en marcha para que nada cambie en el sistema de 'salud', demás está decir que su cerebro quedó dañado para siempre en forma irreparable.
Hoy han pasado los años, con 58 años de edad La Gringa ha salido del loquero gracias a un merecido premio literario que la liberó del encierro, y no obstante, va todas las semanas al servicio 16 a visitar a su hombre y, cuando toma entre sus manos las de él, esas enormes manos justicieras, siente que aún hay seres en el mundo por los que vale la pena luchar.

A Mary 'La Gringa'

22 de diciembre de 2009

Borda VII


Tenía 12 años cuando empezó a drogarse con pegamento porque, según me cuenta, el que no lo hacía en su barrio de La Tablada no era admitido en la barra.
Cuando a los 15 la relación con los padres se torna inmanejable, éstos deciden internarlo en una Clínica de recuperación, se escapa al poco tiempo, lo vuelven a internar una y otra vez, a veces los padres, otras los jueces, pero para un muchacho como él, con varios maxikioscos asaltados y otras tantas estaciones de servicio vaciadas era muy fácil fugarse de las 'granjas de recuperación' que le propone el sistema. La cosecha de verdura no era su fuerte y los psicólogos jamás lo entendieron.
A los 18 las drogas pesadas eran su almuerzo habitual, en las terminales de trenes era conocido por andar con la mirada perdida y el estómago vacio.
En un 'escruche' la policía lo manda a Devoto, pero el síndrome de abstinencia lo enloquece, el encierro hace el resto y termina tajeándose el cuerpo para salir de allí.
Al entrar en la cárcel del Borda (unidad 20), un pastor lo convence de que el demonio se había apoderado de su cuerpo y se hace evangelista, reza todos los días, lee la Biblia con obsesión pero sigue drogándose, le pide a dios que lo libere del maleficio, pero nadie parece escuchar su ruego. El fanatismo religioso al que lo induce su pastor le hace leer la Biblia en voz alta desde su celda del primer piso todas las noches para que los demás lo escuchen y se conviertan al evangelismo como él. Como resultado mas palpable se cuentan los insultos y silbidos que recibe de otros internos para que se calle y los deje dormir.
El padre lo visita todos los sábados y juntos tratamos de hablar con él, pero solo habla de dios y de la droga. Se tatúa en un brazo 'la daga y la serpiente' símbolo tumbero de 'muerte a la yuta' y en el otro un crucifijo, usando como materia prima el líquido que contiene una pila en su interior y como herramienta tres agujas atadas con un hilo.
Después de dos semanas de no verlo, el sábado lo encontré todo demacrado y sin color en el rostro. Hacía 24 horas lo habían dado de alta en la enfermería del penal, me entero que se sacó los testículos con una hoja de afeitar para "purgar sus culpas y que dios le preste atención..."
Tiene 23 años y ninguna vida por delante.

A Gerardo

21 de diciembre de 2009

Borda VI

Es necesario verlo caminar para saber porqué le pusieron ese sobrenombre, su aspecto no denota alteraciones psíquicas agudas, su rostro sonriente y algo enigmático no produce rechazo y su charla es amena.
Nacido en un hogar de trabajadores, es el menor de tres hermanos. En la fiesta de sus 5 años, toda la familia está reunida y nada hace presagiar un drama familiar que lo marcará para siempre.
Tres meses después de esa fiesta, su madre los deja y se va sin avisarles ni despedirse, ese abandono le deja como primera secuela un tartamudeo que lo acompaña hasta hoy. Su padre queda como único responsable de su crianza; lo cuidan, alternativamente, su abuela, unas tías y, esporádicamente unas vecinas. No pudo terminar el secundario, la incesante búsqueda para encontrar a su madre no le permitía concentrarse en el estudio, empieza a trabajar en distintas fábricas y talleres, pero su carácter obsesivo lo traiciona y se producen problemas de convivencia con sus compañeros de trabajo.
Cuando empezó a frecuentar consultorios psiquiátricos, lo encadenaron a un rosario de pastillas que él rechaza sistemáticamente. Al cumplir 31 años sucede el segundo drama de su vida, toma un taxi para ir al barrio de Mataderos, al llegar, en una calle desierta y oscura, sin saber porqué, mata con una navaja al chofer. A los 2 meses ya son 4 los taxistas asesinados, antes de llegar a fin de año, la cifra ya aumentó a catorce. siendo el caso tapa de todos los diarios. En la puerta de la Intendencia porteña centenares de taxistas hacen sonar sus bocinas exigiendo seguridad.
Empieza el invierno, el hermano mayor, buscando una campera, baja una valija que tienen arriba del ropero en el cuarto que comparte con sus hermanos, encuentra docenas de recortes de diarios prolijamente guardados y archivados por fechas de las muertes que comentan los misteriosos asesinatos, generosamente apoyados con fotos y los consabidos e innecesarios detalles morbosos. Junto con las notas, su hermano encuentra los documentos de los asesinados y finalmente la navaja. Hace la denuncia a la Comisaría pidiendo que detengan a su hermano.
Como nunca se había quedado con la recaudación de sus victimas, ni con los vehículos, el juez interviniente opina que se trata de un loco peligroso y ordena que lo internen en "la 20" (cárcel de máxima seguridad del hospital Borda).
Hace seis años que está internado, hace un mes que charlo con él, me cuenta que esa madre que los abandonó y que jamás volvió ni preguntó por ellos, se había escapado del hogar con UN TAXISTA !!!
Hoy tratamos de armar su historia y luego de charlar con sus familiares y ver su historia clínica, no nos permitimos llamarlo asesino, aunque alguna ley hipócrita así lo determine. Solo atinamos a recordar la declaración Universal de Derechos Humanos: TODOS TENEMOS DERECHO A RECLAMAR, FRENTE AL DELITO DE ABANDONO DE PERSONAS E INCUMPLIMIENTO DE LOS DEBERES DE ASISTENCIA FAMILIAR.
La 'Justicia' lo condenó a estar encerrado para toda la vida, si, esa misma justicia que nunca se preocupó por saber su historia, ni buscó a su madre para juzgarla.

Al Pingüino, porque también es una victima.

20 de diciembre de 2009

Borda V


A veces, caminando por esos enormes pasillos, le parece que son los mismos donde pasó su juventud y se siente protegido, pero los lamentos y gritos no son como los cantos gregorianos a que estaba acostumbrado y eso lo hace titubear, y hasta en algunos momentos, su mente obnubilada roza la realidad, pero enseguida cierra los ojos y reniega de lo que ve, le produce pánico pensar que está ahí, justo él, que siempre creyó que estaba amparado por los miles de padrenuestros y ave marías rezados durante tantos años.
Cuando sus alucinaciones empezaron a manifestarse, no se preocupó, estaba seguro que serían cosas pasajeras, producto del encierro o de esa vida opaca, monacal, sin altibajos ni sobresaltos, por suerte -pensaba- esta vida de dedicación, este comportamiento puro serían sus salvoconducto a la dicha eterna y sus trabajos en la congregación, le aseguraban que serían valorados sus denuedos y premiados sus sacrificios con una vejez digna de sus investidura.
Su inclinación por la literatura nunca fue bien vista por sus pares, habiendo tantas obras celestiales para leer, ¿porqué encontrar placer con Calderón de la Barca, El Quijote, Juana de Ibarburu y hasta con la pecadora Alfonsina ?. Algunos superiores opinaban en voz baja que esas actitudes extrañas que habían empezado a manifestarse en él y que, al principio fueron esporádicas pero que llegaron a ser casi diarias, se debían a esas lecturas demasiado pecaminosas para los que han hecho, de la abstinencia, un juramento.
En la soledad de su celda, Bach, Mendelson y Wagner lo ayudaban a escapar de las pesadillas, pero no le alcanzaron, las actitudes erráticas se sucedían, no las podía controlar ¡justo él! que toda su vida la había basado en controlar sus impulsos, sus emociones, a negar el cuerpo y sus exigencias.
Cuando al final lo llevaron al Borda, sufrió profundamente esa realidad, trataba de refugiarse en la oración, pero la respuesta esperada no llegaba y a través de los años se convenció que lo habían abandonado y el proceso de deterioro se aceleró hasta el abandono de su persona.
Todo sucio y andrajoso sobrevive en ese horror, cuando el día está soleado lo buscamos por el parque, rodeado de gatos y con su boina roja, con sus piernas cruzadas y sus brazos abrazándose como quien no quiere salir de su caparazón. Sus pares de la congregación hace años que se desinteresaron de él, sus ropas son las que les damos los ateos que lo visitamos y a veces, a modo de agradecimiento, nos recita parte de algunas oraciones en latín, esas que tantas veces repitió frente al altar.

Al padre César.

19 de diciembre de 2009

Borda IV


Su vida nunca fue fácil. Nacido en un hogar donde jamás sobró nada, nunca aprendió a leer ni a escribir hasta muy entrada su golpeada madurez. De chico, como tantos otros, su destino fue el de lustrabotas, y cuando es la calle la que debe formar a un pibe, aparecen la violencia y el alcohol. Ya hecho un muchachón, en su pueblo de Baradero lo apodaban EL CACIQUE, por su actitud hostil hacia todos los que lo miraban de alguna forma que él creía ofensiva, y... empezaba a repartir piñas. Su puño siempre fue rápido y su golpe certero. Alguien lo entusiasmó para que se dedicara al boxeo. Para él no fue cambiar de vida, ya que no conocía otra forma de conectarse con el resto de sus congéneres que no sea a los golpes, y además, la gimnasia le gustaba.

Al tiempo su nombre trascendió el pueblo que lo había visto nacer, llegó a Mar del Plata, le bastó un año para que no le quedaran rivales en pié. Cuando caía el gobierno de Illia, el cosechaba triunfos arriba del ring. Su próximo paso fue Buenos Aires, y fue aclamado en el Luna Park por miles de personas en cada presentación. Al poco tiempo el cinturón de Campeón Argentino fue para él, pero no pudo saber que leyenda tenía escrita, los éxitos deportivos no le dejaron tiempo para aprender a leer y además, los 'amigos'... que nunca faltan, le decían que si estaba ganando fortunas, ¿para qué perder tiempo con los libros?.

Cuando el amor le hizo señas no lo rechazó, pero la vida le había enseñado que para hacerse respetar debía usar sus puños, y cumplió una pequeña condena cuando, en la primera discusión conyugal, su mujer terminó en el hospital.

El título de Campeón Sudamericano no se hizo esperar. Cuando el General Lanusse se autoproclamaba Presidente de la Argentina, él llegaba a los 200 combates como profesional. Se ufanaba de haber ganado el equivalente a siete departamentos en la defensa de un título y perderlos esa misma noche en la ruleta de Mar del Plata.

Las mujeres pasaban por su vida, pero luego de recibir regalos y trompadas lo abandonaban.
Cuando dejó el boxeo, lo dejaron los amigos, el éxito y las mujeres, y vino el derrumbe físico y psíquico, por una pelea callejera lo internan en el Borda. Allí aprendió a sacar fotos, a leer y a escribir y tomó conciencia de muchas cosas...pero ya no le sirvieron, falleció en enero del 2003.

A Andrés Selpa (El Cacique)

18 de diciembre de 2009

Borda III


Aún hoy, luego de tantos años, no comprende bien porqué está en este lugar, convencido de que lo suyo fue '...servir a la Patria hasta las últimas consecuencias...', tal como fueron las órdenes que había recibido, y siente que cumplió con su deber.
Cuando lo llamaron para hacer la 'colimba', se entusiasmó con la posibilidad de conocer alguna parte del país que no fuera el barrio Destilería, ése suburbio de La Plata donde había nacido y de donde nunca había salido; pero ahí estaba el televisor blanco y negro de su casa paterna, para mostrarle lugares lindos y que él siempre quiso conocer. No tenía dudas, su vida daría un vuelco. (Nadie le había dicho que éste sistema no da segundas oportunidades).
A los tres meses, sin entrenamiento ni capacitación lo envían a la guerra, le dijeron solemnemente que "El honor de la Patria estaba en sus manos". En su desconcierto cree que es demasiada responsabilidad, pero está dispuesto hasta dar la vida antes de que alguien pudiera llamarlo cobarde, porque en su barrio de casas de madera y agua contaminada, esa palabra no se perdona.
Jamás pensó que la guerra fuera lo que vivió en esas islas que casi nadie le había nombrado ¡¡¡y eso que había terminado el primario !!!. En el frente fue humillado por sus oficiales por su impericia para matar, su idea de enfrentar al enemigo, no incluía disparar a un herido ni a un desarmado, estaquear a un compañero por orden superior no se correspondía con lo que le había dicho su padre antes de partir sobre el coraje y el patriotismo. Para poder llevar a cabo algunas órdenes, trató de convencerse que aquellas palabras con que lo había despedido ese hombre de mameluco que el admiraba estaban equivocadas, pero no podía contener el llanto ante lo que estaba viviendo. Cuando esos mismos oficiales -que él nunca vio en el frente- le dan la orden de rendirse, pensó en su padre, en su barrio y en la vergüenza que sentiría si algún día volvía a ver a su familia.
Su confusión se convirtió en alteración al volver. Claro, esperaba otro recibimiento, pero no ¡¡¡ni trabajo le ofrecieron!!!. Se encerró en si mismo y no salía de su casa sino de noche, cuando nadie lo veía, deambulaba hasta la madrugada por el centro de La Plata y no hablaba con nadie, tenía pesadillas y se despertaba angustiado. Una de esas noches algo estalló ante sus ojos, no dudó un instante, tomó el primer palo que encontró en la vereda y rompió esa vidriera escandalosa, avanzó decidido, como cuando estaba en Malvinas, y golpeó hasta el agotamiento ese auto que tenía sobre su motor la bandera inglesa. Buscó a sus enemigos por todos lados, pero no los encontró, aunque estaba decidido a hacerles frente, en cada golpe que daba con furia nombraba a algún compañero de los tantos que había visto morir en las islas, y, sintió, por primera vez, que estaba cumpliendo con su deber.
Cuando la policía entro a la concesionaria de Land Rover y lo detuvo, él les gritaba que era argentino y que no se rendía. Llegó una ambulancia, alguien le inyectó algo. A los 30 días estaba en el Borda.
Hoy su padre se siente culpable porque nunca juntó el coraje para decirle que los mismos que lo mandaron a la guerra, hoy se pasean en una 4 X 4 de esa marca inglesa. Pero siente orgullo por ese hijo, por ese héroe injustamente olvidado en un hospicio para locos.

A Walter y a todos los soldados caídos en Malvinas.

17 de diciembre de 2009

Borda II


Es muy difícil mantener un diálogo con él, su memoria y lo que guarda de lucidez, funciona a pantallazos entre largos silencios o charlas interminables, inconexas e inentendibles.
Por períodos muy sucio, por momentos incontrolable, son conocidas sus 'técnicas' de como tocar a una mujer, sea ésta enfermera, visita o médica, se acerca con cara de distraído y le pide un cigarrillo o aduce no escuchar bien y eso le permite achicar distancias con su víctima, y al menor descuido de ésta empieza a manosearla sin disimulo ni culpa. Luego de recibir el insulto o empujón previsible, se aleja del lugar con aire displiciente y distante, como si hubiera estado ajeno a lo sucedido. Este hecho no le impide que, a los pocos minutos se acerque nuevamente, esta vez a contar un chiste o pedir, esta vez en serio, un cigarrillo.
Algo que nunca olvidó de su infancia en la Italia natal, fueron las canzonetas que desgrana, con una habilidad sorprendente para alguien en su estado, en un acordeón a piano que le conseguimos en un festival público que hicimos en el hospital hace años.
Hace cuarenta y siete años llegó al país desde una Nápoles hermosa, pescadora y musical. Nunca perdió el lenguaje materno ni la música que aprendió en su infancia. Por su oficio recaló en Mar del Plata, donde sus paisanos le dieron trabajo. No sabemos porqué, pero a principio de los años 70' protagonizó un hecho sin precedentes para la época, que tuvo en vilo por varios meses a buena parte la la sociedad, y que hoy no nos puede contar el motivo por lo deteriorada que se encuentra su memoria.
El asesinato de prostitutas en forma serial, que hoy funciona como "limpieza étnica" para algunos fanáticos del puritanismo religioso, habitualmente apoyados por algún resorte del poder, no era usual en esos años y tropezar con cadáveres de mujeres en la ruta 2 era un hecho que sorprendía y aterrorizaba a mucha gente. La revista 'ASI' lo apodó "el chacal de las prostitutas" entre otros alias tan burdos y previsibles como ése, para asegurarse la venta total de las tiradas que lo tenían como protagonistas, sin cara ni nombre hasta ése momento.
Cuando lo descubren empieza a esconderse por el barrio del Puerto que tan bien conocía, de allí pasaba al barrio del Mercado Central (Av. Jara y Juan B. Justo), luego a los bosques y así, toda Mar del Plata fue su guarida.
Lo atrapan por un error menor en sus planes y luego del juicio lo declaran insano y es recluido en el Borda.
Hoy su estado es lamentable, el bombardeo de electroshock, pastillas e inyecciones del que fue objeto, sumados a la falta casi total de tratamiento adecuado, lo han transformado en un ser promiscuo y babeante, sin posibilidad de recuperación. Como el 90% de los internos tampoco tiene visitas que se ocupen de su persona y como al resto, somos casi los únicos que le hacemos compañía algún sábado. Cuando nos ve nos pregunta: ¿porqué me persigue la policía? -recordando aquella época de horror-,o asegura con una convicción sorprendente que: "el señor que mataba a las chicas era un señor muy malo" como si él solo hubiera sido un simple observador de aquel drama, y al terminar la tarde nos agradece la compañía regalándonos alguna canzoneta en su acordeón.

16 de diciembre de 2009

Borda I


"...Con mi hermana nos vemos todos los días...", repetía a tantos como quisiéramos escucharlo, y se ponía contento como si fuera cierto, de nada servían los chistes que, cruelmente, le hacían sus compañeros de pabellón, pero él no quería escuchar explicaciones de que en la pantalla de un televisor, el que habla no ve a quien lo está mirando y escuchando. Como decirle que el televidente es solamente un receptor de imágenes y palabras al que se le puede mentir y hasta manipular si se logra retenerlo horas frente al aparato.
"...¿Como está mamá ?...", le preguntaba a la pantalla apenas ella salía al aire, "...¿Cuando me vas a venir a ver ?....", pero sus preguntas nunca tuvieron respuestas, los gritos histéricos de "¡¡¡sos divino!!!" no eran para él, pero igual siempre los agradecía. Nunca pudo entender como podía ella querer mas a un perrito que a su propio hermano, pero hasta eso le perdonaría. Antes de dormir, se prometía que al día siguiente, cuando la viese en el televisor que tenían en el pabellón, le diría bajito, para que sus compañeros de infortunio no se rían de él "...si me llevás a tu casa, te puedo cuidar a jazmín...", pero ella nunca lo escuchó.
Susana siempre había sido así, desde aquella vez que hizo un comercial de jabón para la T.V. se había olvidado de su hermano internado en ese infierno, sus 'asesores de imagen' le habían aconsejado que no era bueno que la gente supiera que tenía un hermano internado en el neuropsiquiátrico, aunque en realidad se había olvidado de todo lo que no fuera hacer dinero a cualquier costo, si hasta cuando le preguntaban por su hermano decía en su programa que estaba trabajando en Estados Unidos y no permitía volver a tocar el tema.
Pero él no quería creer lo que estaba viendo, no pudo entender que fuese su hermana la que hasta utilizaba a un discapacitado para pagar menos impuestos por su auto importado, que hasta llegó a esconder el auto bajo una parva de pasto cuando la policía fue a buscarlo por evasora.
Por suerte para él no llegó a ver como también usó a chicos hambrientos y abandonados para enriquecerse mas, ni como, para lograrlo, no dudó en asociarse a un cura que terminó preso por violador de menores y a un informante de la SIDE que se hizo pasar por Montonero en los 70' para entregar a los que luchaban contra la dictadura.
Sin esperanza de que alguien se ocupe de su enfermedad, solo y en total estado de abandono, decide arrojarse desde el cuarto piso del Hospital, una tarde, juntó coraje, salió al pasillo con los ojos desorbitados hacia la azotea y, antes de llegar a la escalera, al pasar la última sala, desde un televisor encendido, escucha la voz de una televidente que le decía a su hermana "...Ay Susana... como ayudás a la gente, tendrías que postularte para Diputada...", y harto de su enfermedad y de la hipocresía de los 'sanos', se arrojó de cabeza al vacío.

15 de diciembre de 2009

Crónicas desde el Borda Prefacio

¿Como empezó todo esto?, ¿que nos llevó a meternos en ese sombrío y patético lugar, ¿como funciona esa parte de nuestra locura personal que nos lleva a eso?. Muchas veces al volver a casa, (porque una de las cosas que nos diferenciaba de ellos era que nosotros VOLVIAMOS A CASA) sentía la supuesta contradicción que significa vivir en una Ciudad que tiene tanta oferta cultural, tantos parques, paseos, tantas librerías abiertas, están, además, los amigos, la familia y las cosas que hemos descuidado o dejado de lado por estar en un lugar como el Borda, donde nadie nos llamó, al menos no de la forma tradicional, donde sabíamos que no éramos bien recibidos por las autoridades, donde nadie de nosotros cobraba nada por dejar mucho de su tiempo dentro del hospital, y sin embargo, ninguno de los que participábamos se sentía un altruísta, ni un ser especial, sin importar el frío, el calor, la lluvia o lo que fuera, estábamos, eso, estábamos.
Hoy, 10 años después de los hechos que aquí cuento, y mirándolo a la distancia, veo que esa experiencia nos marcó a todos, en forma distinta en cada caso, pero el Borda está dentro de nuestro imaginario, sus olores no se borran, los pabellones, los pasillos nos acompañan cada día. Si Babel significa confusión, caos, creo que fue la mejor elección que hicimos, o para mejor decir hizo Andrés Mouratian, para darle un nombre a la radio, porque nadie era el 'dueño' del programa, no había censura, no había límites, se pasaba de tratar un tema complicado y denso a un chiste tonto con la simplicidad que solo alguien despojado de atavismos ridículos podía hacerlo. La libertad era la norma y ahora que escribo esto creo que eso fue el gran convocante LA LIBERTAD. Sé que parece un contrasentido hablar de libertad para referirse a un lugar como ese, pero no es solo de la libertad corporal de la que hablo y la que vale, hay creo, dentro de cada ser humano, un espacio de libertad para volar que ninguna reja o muro puede engrillar. Cuando escuchábamos las experiencias de los detenidos por la dictadura, contando en que pensaban, como escribían cartas a sus seres queridos dentro de esas humillantes mazmorras, aún sabiendo que jamás les permitirían entregarlas, porque los imbéciles de los carceleros creían que los vencían al rompérselas cuando se las encontraban, no sabían los carceleros, porque su estructura mental no estaba tabulada para entenderlo, que la entrega de esa carta era uno de los objetivos al ser escrita, que el otro objetivo, era simplemente escribirla, sentir que uno puso en un papel sus sentimientos y angustias, que sacaba afuera cosas que tenía adentro y que los estaba sofocando y eso es lo que les pasaba, o nosotros queríamos que les pase, a los internos al hablar por la radio, que dijeran las cosas que sentían, que experimenten esa libertad que el sistema no puede encadenar, dentro de esa Babel había una constante, y era la libertad, ese alimento del alma que para algunos nos es mas importante que el aire, lo que les daba a los internos, y nos daba al resto, la fuerza y el coraje de seguir adelante.

RAMIRO ROSS - 2008

9 de diciembre de 2009

Abordando la desmanicomialización



Abordando la desmanicomialización:
Un acercamiento a los debates y prácticas en torno a la desmanicomialización en el Borda.

Cátedra
Thisted

Titular
Lic. Jens Ariel Thisted

Nombre del Grupo
Desbordados

Integrantes
María Clara De Paula
Lucía Magdalena Vicente
Lucía Testoni
Federico Acosta Rainis

Síntesis del trabajo
Con el siguiente trabajo intentamos dilucidar las propuestas de transformación del sistema de Salud Mental, recuperando los aportes teórico-metodológicos que nos brinda la materia, para poder complejizar la temática abordada.
En el recorrido de las distintas propuestas, hacemos referencia al movimiento antipsiquiátrico que se dio en la Italia de los setenta, el cual repercutió en las organizaciones sociales argentinas, que tomaron como referencia primordial dicha experiencia. Ponemos estas propuestas en comparación con el “Plan de Reforma del Modelo de Atención de la Salud Mental” del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires; que utilizando terminologías similares a las de las organizaciones, enmascara objetivos que distan de buscar una mejora del sistema de salud, guiados más bien por intereses económicos que benefician a un sector determinado de la sociedad.
Además de la herramienta teórica en la que apoyamos la búsqueda de una respuesta a nuestra pregunta inicial, sustentamos nuestras reflexiones en un trabajo de campo que nos permita anclar nuestras reflexiones y el contenido teórico en la realidad concreta a la que nos referimos. Para eso contactamos a Ramiro, integrante de uno de los movimientos sociales que durante diez años organizó actividades en el Borda y a partir de esa experiencia escribió el libro "Crónicas desde el Borda". El proyecto se llamó "Radio Babel" y consistía en grabar programas de radio y realizar múltiples actividades dentro de la institución. Habiendo tenido un encuentro con el campo, volvimos a las fuentes bibliográficas y a la reflexión de grupo. Allí trazamos diferentes líneas que nos sugería el material con que contábamos. El encuentro entre una realidad mucho más compleja en el Borda, tanto por la experiencia contada por Ramiro, como la reflexión sobre su postura y la de otros movimientos que conocíamos y el contenido de las fuentes teóricas, nos encaminó en el trabajo que presentamos a continuación.

Pregunta inicial
¿Cómo se entienden los procesos de desmanicomialización desde los movimientos sociales que trabajan en el Borda y desde el gobierno de la ciudad?
Surgimiento de la pregunta
El interés por la temática nace a partir de la experiencia de dos integrantes del grupo que participaron en un festival cultural organizado por la radio “La Colifata”, el 20 de junio de 2009, donde hubo transmisión de la radio desde un galpón cultural en Piedrabuena. En la actividad participaron algunas de las organizaciones que trabajan dentro del hospital psiquiátrico, entre las que se encuentran Cooperanza y el Frente de Artistas del Borda. En dicho evento se encontraron con un mundo ajeno, invisibilizado socialmente: el mundo de la locura. El contacto con esta nueva realidad hizo surgir múltiples preguntas en referencia a la frontera que divide la cordura y la locura. ¿Quiénes deciden quién esta de cada lado? ¿Los locos están dentro del manicomio o están fuera en las calles, en las oficinas, en los trenes?
Cuando nos encontramos frente a la tarea de realizar un proceso de investigación, como grupo creímos apropiado la posibilidad de profundizar en estas inquietudes, enmarcándolas teóricamente. Surgieron diversas preguntas tales como:
1. ¿cómo es un proceso de desmanicomialización?
2. ¿cómo se piensan y se aplican los dos procesos de desmanicomialización: desde el gobierno de la ciudad - desde los movimientos sociales?
3. ¿es posible un proceso de desmanicomialización?
4. ¿cómo lo perciben los propios sujetos?
Al trabajar detalladamente sobre cada una de ellas, teniendo en cuenta los aportes de Raymond Quivy y Luc Van Campenhoudt, dilucidamos errores metodológicos que limitarían el abordaje de la problemática. Algunos de estos errores se visualizan en la pregunta uno, donde no especificamos tiempo ni espacio del proceso desmanicomializador, sin cumplir con el requisito de pertinencia que proponen los autores mencionados. La pregunta tres se contesta por sí o por no, siendo una pregunta cerrada, una “falsa pregunta, (…) una afirmación disfrazada de pregunta” (Quivy, Campenhoudt; 1999: 35), incumpliendo con las cualidades de una buena pregunta inicial. La pregunta cuatro también cae en el error de la no pertinencia, ya que no se especifica a qué sujetos hacemos referencia: ¿los médicos, los internos, las autoridades?.
Finalmente optamos por la pregunta dos, que además de cumplir con los requisitos de claridad, factibilidad y pertinencia se relaciona con una de las inquietudes más fuertes que dejó la experiencia antes mencionada: el poder problematizar la dualidad impuesta de un adentro y un afuera, para pensar alternativas superadoras a la estructura manicomial que encierra y esconde a quienes no encajan en el parámetro de normalidad actual.
En cuanto a la experiencia de campo, nos fue posible porque una de las integrantes del grupo participó durante un tiempo en un espacio de artistas que se dedica a la organización de ferias de libros y jornadas de cultura independiente (la FLIA), y allí conoció a integrantes de distintos movimientos sociales, entre ellos a Ramiro, a quien decidimos entrevistar. Ramiro formó parte de uno de los grupos independientes que durante diez años organizó actividades en el Borda; a partir de esa experiencia escribió el libro "Crónicas desde el Borda". El principal proyecto en el que participó nuestro entrevistado se llamó "Radio Babel" y consistió en la grabación de programas de radio en los que los internos del hospital pudieran sentirse libres de expresar sus vivencias, inquietudes, denuncias y pensamientos producto de su paso por la institución. Ramiro nos contó además sobre el día a día en el hospital y la cantidad de actividades que se fueron organizando a partir las del intercambio con los internos, con un propósito de fondo más amplio: devolverles la historia y la voz a aquellas personas recluidas.
La exploración
Indagando en las alternativas al actual sistema de salud mental, nos encontramos con propuestas divergentes planteadas desde organizaciones sociales que trabajan en el Borda, y el Plan de Reforma del Modelo de Atención de la Salud Mental promulgado por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
El plan del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires es lanzado en el 2008, para ser implementado en el año 2010, promulga la descentralización de la atención, el cierre del hospital Borda, el Moyano y el Tobar García y la creación de 10 centros de atención con capacidad para 48 personas. También se contempla la creación de un Centro de Evaluación y Derivación, desde donde los pacientes serían enviados a los distintos establecimientos. El tiempo de internación máximo en estos centros no superaría los tres meses; paralelamente se crearían también hospitales de día, casas de medio camino y se buscarían familias sustitutas para dar contención a aquellos pacientes que cuenten con cierto grado de autonomía.
Este plan, que a simple vista parece interesante y recuperador de la dignidad de pacientes que están encerrados a veces durante décadas, esconde en realidad un intento de privatización de la salud pública e importantes negociados inmobiliarios: en la entrevista, Ramiro nos planteó la contradicción que supone que el Gobierno se “acuerde ahora de los locos”, dando a entender que no hay un interés social de fondo, sino más bien una motivación económica: “si se preocupan por los locos es porque les interesa el predio, no es casualidad”.
La capacidad total de atención de los nuevos centros sería para 480 de las 2500 personas internadas en la actualidad; no queda claro en el plan gubernamental lo que sucedería con los 1500 internos restantes ni tampoco se especifica a qué fin serían destinadas las 57 hectáreas que ocupan los dos hospitales psiquiátricos. Los nuevos 10 centros de internación contarían con “monitoreo por circuito cerrado, ventanales y aberturas con vidrio de seguridad” (Lemus en entrevista con diario Página 12, 02/04/2008), estructura que nos recuerda a una cárcel más que a un plan de reinserción social de las personas con trastornos mentales.
Uno de los motivos por los que Ramiro cuestiona fuertemente el cierre del Borda, tiene que ver con la necesidad de una previa transformación de la sociedad antes de poder “sacar a los locos a la calle (…) se necesita preparar a la sociedad para recibirlos… ¿están los de ‘afuera’ preparados para convivir con los de ‘adentro’?”.
La falta de presupuesto y de insumos, el deterioro edilicio, la carencia de personal se mezclan con los maltratos y abusos de los que son víctimas los internos. Esta realidad no puede ser evadida por ninguno de los sectores involucrados, por lo que se proponen diversas respuestas frente a tal conflicto.
Si bien hay una visión compartida de la necesidad de transformación del actual sistema de salud mental, hay miradas e intereses contrapuestos en juego. Dentro de los movimientos y organizaciones que trabajan en los hospitales psiquiátricos distinguimos principalmente dos posturas: hay quienes luchan por un aumento presupuestario y la mejora de las condiciones dentro de la estructura manicomial actual, y quienes defienden el proceso de desmanicomialización, generando un cambio más sustancial en el tratamiento de la locura.
Una de las organizaciones que trabaja con la propuesta de desmanicomialización es El Frente de Artistas del Borda, una organización que desde hace 25 años trabaja dentro el hospital “con el objetivo de producir arte como herramienta de denuncia y transformación social” i. Esta organización tomó como referencia la experiencia italiana, donde en la década del ´70 Franco Basaglia promueve el cierre de los hospitales psiquiátricos y la apertura de centros de atención ambulatoria y fomenta la ley 180, según la cual nadie puede ser internado contra su voluntad. De esta manera y a partir de un proceso que dura siete u ocho años logra cerrar un manicomio que contaba con 1.200 internos aproximadamente. Uno de sus principales reclamos tuvo que ver con la reducción del tiempo de internación, que según él, no debería superar las dos semanas ii. También se promovió una descentralización de la atención psiquiátrica, se crearon cooperativas de trabajo como formas de reinserción social y económica y el Estado además otorgó un apoyo económico a las familias que sostuvieran a los pacientes. La lucha de Basaglia contra el encierro en los manicomios partía de su concepción de los mismos como una de las peores formas de prisión, donde van a parar los sin voz, los desheredados, los pobres y excluidos sociales; los llamados locos: “ciudadanos de comportamiento excesivamente diferente o con una manifestación disidente de su emotividad y su impulsividad” iii.
La repercusión de la experiencia italiana en Argentina puede verse reflejada en los proyectos similares que se promovieron desde la Dirección Nacional de salud Mental en las provincias de Río Negro, Córdoba y en el hospital Borda en 1984 con la vuelta a la democracia. De estas experiencias la única que pudo sostenerse fue la de Río Negro. En Córdoba, si bien se lograron mejoras en el sistema de salud, no pudo cerrarse el manicomio.
Es en este momento cuando Borda abre sus puertas a un equipo interdisciplinario que pudiese llevar a cabo una propuesta de tal envergadura. Dentro de este equipo se encontraba Alberto Sava, artista y psicólogo social, que propuso una resignificación del uso del arte, pensándolo no como excusa terapéutica, sino como una disciplina que puede ayudar durante los procesos de desmanicomialización, conformando entonces al Frente de Artistas del Borda. En palabras de un interno este nombre surgió porque “vamos a ir al frente, vamos a enfrentar la realidad para cambiarla (…) tenemos que demostrar que con el arte podemos pensar, podemos ser personas” iv. Las estrategias utilizadas por este grupo, intentan rescatar al sujeto de los efectos que produce el manicomio, que “(…) va dinamitando las capacidades que tiene un ser humano de pensar, de sentir y de hacer. Va como destruyendo, estallando las pasiones, los deseos, los vínculos personales dentro y fuera del hospital, va convirtiendo progresivamente al sujeto en un objeto. Algunos dicen, somos un ladrillo más del hospital.” v.
Este intento del FAB de rescatar al sujeto, puede pensarse desde los aportes que realiza el psicoanálisis. Freud deja de lado la afirmación cartesiana del pienso, luego existo, para dar lugar a un sujeto más dinámico, que donde piensa no es y donde no piensa es. Lecturas posteriores de la teoría psicoanalítica, como la de Elliot, la consideran una herramienta fructífera para pensar la realidad social. Para este autor Freud está buscando dar una explicación del camino que debe transitar el niño para adquirir el código social en una sociedad determinada. Así, existe algo que en determinado proceso psíquico se nos hace “psicológicamente palpable de lo que es superior” (Freud, Conferencia XXXI), una autoridad dentro de uno mismo, la encarnación de la ley, “la voz del padre”, el superyó. A partir de un suceso estructurador, donde el niño acepta inconscientemente entrar en una fase triádica que involucra a “lo padre”, el sujeto individual entra en la red de relaciones sociales y culturales; se socializa.
En este sentido, nos preguntamos qué es lo que ocurre con “los locos” internados en El Borda: ¿Cómo fue su proceso de socialización? ¿Dónde se encuentra la falla en este recorrido inconsciente? ¿Qué ocurre con la conformación de su Superyó que no reprime lo necesario para adaptarse “normalmente” a los parámetros sociales?
En la entrevista, Ramiro comparte sus prácticas en el hospital. A partir de estas experiencias concluye que los locos no nacen locos, que la locura no es innata. Son hijos de un entorno loco y personas muy sensibles a la violencia en la que viven, que necesitan separar su cuerpo de su mente para poder sobrevivir. Ramiro plantea que las personas más frías y calculadoras, no necesitan evadirse, pero la persona sensible que enfrenta durezas difíciles de digerir, es la que muchas veces está internada como “loca” en el Borda. La sociedad, entonces, encierra a aquél que no puede incorporar los parámetros de normalidad que se le imponen; el mismo entorno que crea locos, también los excluye.
El manicomio aparece como la solución frente a la falla del proceso de socialización de los internos. La etimología de dicha palabra deja vislumbrar la función social que debe cumplir dicha institución; el origen es griego y puede interpretarse de dos formas: como lugar de los locos o como el cuidado de la locura. Para cuidarlos, los aísla, los convierte en objetos. En palabras de Ramiro “les lava la cabeza y los vacía de historia, los despersonifica”.
En su práctica dentro del Borda, Ramiro encontró algunos caminos que le permitieron reconstruir a esta persona vaciada. Nos plantea que lo primordial es tratarlos como seres humanos y hace énfasis en la importancia del diálogo. Ve en él la herramienta fundamental para darle voz a los desposeídos, “cuando les das la posibilidad de hablar, uno encuentra en su propio discurso el camino que debe ir haciendo para resolver los conflictos”.
La importancia que Ramiro le da a la palabra se refleja en su práctica en el Borda, donde participa activamente en el proyecto de una radio llamada “Babel”, cuyo interés primordial era darle voz a los internos para que cuenten sus preocupaciones “Contaban 'al aire', cómo había compañeros en ese infierno que estaban encadenados a las camas, sin comida ni atención, y toda la gama de perversiones que uno escucha de los sobrevivientes de los campos de concentración de nuestro país, pero claro...esto sucede en 1998, a 20 cuadras de la Casa de gobierno, a casi igual distancia del Congreso Nacional, en plena democracia y funcionando una secretaría de Derechos Humanos. Radio Babel fue la única que puso en el aire, a través de 20 repetidoras y en forma sistemática, las denuncias durante los 12 años que funcionó” vi.


Dos proyectos desmanicomializadores
Si en este punto retomamos los aportes de Ingleby de su libro Psiquiatría Crítica, puede establecerse un paralelismo entre las diferencias del paradigma que el autor denomina positivista y el que denomina interpretativo y las distintas formas de abordaje del proceso desmanicomializador que planteamos en nuestra pregunta inicial, ya desde el gobierno de la ciudad y las políticas públicas, ya desde las agrupaciones, ONG’s y otros movimientos sociales independientes. Para el autor, existen dos criterios opuestos sobre la locura, irreconciliables entre sí, que se corresponden con fundamentos filosóficos y, esto es fundamental, políticos completamente heterogéneos: el enfoque positivista, que asimila las ciencias humanas a las naturales, y el interpretativo, que considera sui generis la metodología de las ciencias sociales. En el primero se pretende recobrar de los pacientes observaciones rigurosas, absolutamente generalizables y válidas por su supuesta objetividad; Ingleby advierte lo imposible e infructífero del intento de definir conceptos descriptivos uniformes, ya que cada persona tiene una forma particular de comportarse lo que implica que toda descripción de tal comportamiento es necesariamente una interpretación subjetiva. Además, el juicio sobre la locura es algo determinado culturalmente, con lo cual no existen definiciones convencionales que puedan aplicarse de forma general a todo ser humano. Finalmente, la supuesta distancia entre sujeto y objeto en ciencias humanas resulta problemática e insostenible en la práctica.
Lo que salta a la vista es que en su búsqueda de las causas de las enfermedades mentales el positivismo aduce trastornos fisiológicos o factores ambientales manteniendo una postura determinista que se jacta de ser objetiva, pero que no hace otra cosa que ocultar las reglas y prejuicios que la sostienen. Ramiro dice: “ellos, los cientificistas, piensan que con pastillas y con inyecciones en seis meses vas a estar hecho un avioncito, cosa que obviamente no sucede”. Lo que realmente sucede, y esto Ramiro lo deja bien claro cuando afirma que “el sistema los deja huecos” es que los argumentos con los que se sostiene este paradigma positivista, cercanos a los argumentos que se utilizan para justificar el proceso desmanicomializador desde el gobierno, no son otra cosa que una cortina de humo que esconde la función de la psiquiatría en la sociedad actual: el control de la anormalidad en beneficio de lo socialmente establecido, y este caso aún peor, en beneficio de los negociados del político de turno, debido al “valor del terreno donde se encuentra el hospital”. Al devenir en objetos, los internos son plausibles de ser negociados, utilizados, encerrados, intercambiados, reasentados, etc., por conveniencia política. Esta es la desmanicomialización que propone el gobierno de la ciudad: “darles 800 pesos de jubilación por incapacidad, dejarlos en la calle y que se arreglen como puedan”.
Siguiendo con Ingleby, y contrariamente a la suposición naturalista arriba analizada, las corrientes interpretativas creen que existen rasgos inherentes a la condición humana, siendo el principal de ellos la capacidad de comportamiento con sentido, agencia o praxis. La conducta, entonces, no puede ser sencillamente explicada en términos de causas sino que es pensada como un complejo e interrelacionado cúmulo de motivos, intenciones, razones, etc. del agente. Descripción y explicación aquí se combinan en una interpretación. Esta recuperación del sujeto es fundamental en el proceso de desmanicomialización tal cual lo plantean los movimientos sociales, como Rodrigo da cuenta en la entrevista cuando valora el diálogo como forma de acercarse a las problemáticas de los internos y buscar conjuntamente una solución.
La hermenéutica profunda, según Ingleby, busca explicar comportamientos en términos de significados pero no necesariamente en términos de significados reconocidos conscientemente por los agentes. El principal de estos enfoques es el psicoanálisis que rompe con la concepción del hombre autónomo y lo considera fragmentado, contradictorio y alienado en su propia experiencia. El psicoanálisis considera la situación a partir de la interpretación del agente y al demostrar la existencia del inconsciente ofrece un gran potencial para encontrar sentido a comportamientos en apariencia incomprensibles o inapropiados. Desde esta perspectiva podemos decir que la metodología ejecutada por Ramiro y por Franco Basaglia, salvando las distancias, puede encontrar su origen en la concepción freudiana del método catártico o “limpieza de chimenea”. Es en el relato del propio paciente que Freud encuentra el comienzo del camino a atravesar para llegar a la sanación.
Una pequeña (in)conclusión
Tal como reza el título, en este apartado final nos gustaría incluir unas pequeñas reflexiones sobre lo que fue el trabajo, reflexiones que son provisorias y de ninguna manera agotan las posibilidades de análisis del tema elegido sino, que por el contrario, disparan nuevos ejes y sentidos.
Después del breve trabajo de campo en el que entrevistamos a una persona que trabajo durante tantos años en el Borda, llegamos al descubrimiento de que la pregunta disparadora inicial se mostró mucho más compleja de lo que en un principio parecía. Si bien es cierto que hay dos paradigmas básicos sobre lo que hemos denominado un proceso de desmanicomialización, se hace patente que la cuestión no se limita a decidir cómo liberar a los internos de un hospital psiquiátrico, sino que entran a jugar una serie de otras cuestiones que tienen que ver con concepciones sociales diferentes acerca de la locura, del modo de funcionamiento y el sentido del sistema de salud y, en un nivel más general, con el comportamiento de una sociedad que propone mantener a las personas distintas (o discapacitadas, como diría Ramiro) encerradas bajo condiciones muchas veces infrahumanas como la mejor alternativa para alejar su supuesta peligrosidad.
En este sentido y para finalizar es interesante retomar el pensamiento de Castoriadis sobre cuestiones de alienación y autonomía. En un nivel individual, y refiriéndose a las poderosas fuerzas inconscientes que intervienen en el comportamiento de los sujetos, el autor considera que la pugna por la autonomía es un proceso activo de negociación y debate con los propios fantasmas, con los otros internos y sus reglas (que son la contrapartida de un universo de otros externos), pero jamás la negación de esos otros porque el sujeto como tal está penetrado por ellos, por el mundo. A partir de esta concepción de la autonomía individual en la que participan los otros y pensando ahora en términos sociales, Castoriadis plantea que no puede realizarse una autonomía que no sea para todos porque a nivel intersubjetivo la autonomía necesariamente es una relación social, el conjunto de los discursos propios y ajenos interpenetrados infinitamente. Es en la existencia de lugares como las cárceles y los hospitales psiquiátricos (que pertenecen el ámbito de lo instituido) que imponen a las personas reglas ajenas y los niegan como sujetos, donde se muestra patente la alienación social; al mismo tiempo la soñada autonomía aparece como un proyecto lejano y utópico, en cuanto nunca sería para todos. Sin embargo, a partir del trabajo activo de recuperación de la condición del sujeto y su agencia, del trabajo de diálogo en intercambio mutuo, que proponen distintos movimientos pioneros desde los ‘70 (proceso del ámbito de lo instituyente) se abre la posibilidad de pensar en forma colectiva y coparticipativa un futuro menos alienante. Tal como dice Castoriadis, no es cuestión de negar la necesidad de las instituciones como forma de organizar la vida social humana, pero sí de resignificarlas, rediseñarlas y reinstituirlas para que incluyan de la mejor manera posible al todo de la sociedad.

4 de diciembre de 2009

Rosa Luxemburgo. La llama ardiente de la revolución


Cuando el 5 de marzo se cumplieron 137 años del nacimiento de Rosa Luxemburgo (1871-1919), pocos partidos de izquierda recordaron la fecha. Nacida en Polonia, en el seno de una familia culta, con solo 16 años de edad ingresa al Partido Proletario, un movimiento revolucionario clandestino.

Luego de fundar la socialdemocracia en Polonia, su formación política y filosófica, muy influenciada por el marxismo, hace que se enfrente con la dirigencia de la Segunda Internacional. Rechaza la idea que estaba minando la socialdemocracia acerca de resolver la lucha de clases por intermedio de las elecciones parlamentarias, exigiendo una y otra vez que las organizaciones político-obreras, formen a las masas en otro tipo de lucha. Esa tipo de actitudes la convierte a una partidaria de los Bolcheviques Rusos en su enfrentamiento con los Mencheviques pequeñoburgueses durante la revolución Rusa. Cuando le informan sus compañeros que es buscada para matarla, se niega a esconderse, en esos momentos estaba trabajando en sus críticas a los desvíos de la revolución que Stalin estaba llevando a cabo en Rusia. Durante un allanamiento que hace la policía al Partido Comunista Alemán es apresada y asesinada. Tenía 48 años.

Al cumplirse 89 años del asesinato (15 de enero 1919), en manos de oficiales prusianos, que no fueron otros que los antecesores de las SS hitlerianas y parientes directos de los militares que ejecutaron golpes de estado durante el siglo pasado en Latinoamérica, tenemos que reconocer que, la poca y casi nula difusión de su obra y su pensamiento, obedece, sin duda al miedo que aún ejerce su palabra sobre gobernantes, intelectuales y dirigentes de todo pelaje.

Hoy nos preguntamos qué hubiera pasado si en la época de Malvinas en nuestro país, se hubiera estudiado su "Folleto de Junius". "La guerra está mostrando su verdadera faz, rápidamente se acaban los alegres despedidas de los soldados que parten al campo de batalla, se acaban los desfiles, las patrióticas arengas, el falso entusiasmo animado por el militarismo. La guerra se presenta como lo que es: una carnicería repugnante en la que los pueblos se destrozan entre sí para que los capitalistas se enriquezcan con el conflicto y para gloria de los gobiernos militares". Esta definición de la guerra debería estar en los manuales de todos los estudiantes si en realidad los queremos educar para la libertad.

Qué decir de aquel discurso en el Congreso de Jena, donde afirmaba: "No es a las masas a quien hay que sujetar, sino a los parlamentarios para que no traicionen a las masas", que tiene para los argentinos, una vigencia que conmueve.

Hoy nos preguntamos a cuantos "dirigentes obreros" les molestaría que les recordáramos que "Deben dejar de discutir en sus fincas de verano sobre el valor de la huelga e incorporarse a la lucha".

Esta mujer revolucionaria, internacionalista, que no se preocupaba solamente por su Polonia natal, sino por el devenir de la clase obrera mundial. Esa mujer que en la primera guerra mundial les proponía a los soldados de todas las trincheras "girar los fusiles y abatir, cada uno a sus propios oficiales, para luego al grito de ¡proletarios del mundo unios !, marchar juntos y fraternalmente, hacia la instauración de la paz".

Esa mujer que nunca aceptó hacer la revolución de acuerdo a un "manual de instrucciones". Que si bien polemizó con Marx, con Lenin, con Trosky, lo hizo desde la construcción del socialismo, enriqueciéndolo, con su palabra encendida, sus escritos y con su actitud de vida coherente con su discurso.

Hoy, con tanta literatura de teóricos del marxismo que, sin embargo y paradójicamente, muchos de ellos nunca han participado en huelgas ni en fábricas autogestionadas por obreros, la experiencia y ejemplo de Rosa Luxemburgo nos parece que la transforma en lectura imprescindible para empezar a construir la unidad desde abajo, como única salida del capitalismo oprobioso en el que estamos inmersos.